LA OPERACION
CONDOR se basa
IMPLICITAMENTE
en la "Operación, NOCHE Y NIEBLA", impuesta POR LOS NAZIS en EUROPA
a fines de 1941
¿QUÉ ES NOCHE Y NIEBLA?
En julio de 1996, cuando se reestructuró el Banco de Datos sobre Violencia Política, bajo la responsabilidad conjunta de CINEP y JUSTICIA Y PAZ, se creó también una nueva publicación trimestral para difundir las informaciones recaudadas y sistematizadas por el Banco de Datos, y se le dio el nombre de "Noche y Niebla".
Con este nombre fue conocido un famoso decreto de Adolfo Hitler, emitido el 7 de diciembre de 1941, que estableció el método de las desapariciones forzadas. Según los artículos 1 a 3 de dicho decreto, toda falta cometida contra el Reich que pusiera en riesgo la seguridad de Alemania en los territorios ocupados, debía castigarse allí mismo con pena de muerte sin demora. Si había algún riesgo de que no se aplicara la pena de muerte con celeridad, los prisioneros debían ser trasladados entonces a Alemania, donde serían sometidos a cortes marciales si hubiera algún interés especial en ello, pero por lo general se informaría solamente que "habían sido detenidos y que no se permitía más información sobre el estado del proceso". Según una carta del Mariscal Keitel -a quien Hitler dictó dicho decreto- del 12 de diciembre de 1941, "la voluntad del Führer muchas veces manifestada es que (...) los infractores tienen que ser tratados con medidas que hasta ahora no se han usado (...) Si se cometen tales actos (atacar al Reich o a las fuerzas de ocupación), la cárcel o la prisión perpetua son signos de debilidad. Una intimidación efectiva y duradera solo se puede conseguir mediante la pena de muerte o mediante medidas que dejen a los familiares y a la población en general en completa incertidumbre sobre la suerte de los infractores". Este tipo de prisioneros "esfumados" fue conocido con la etiqueta de "prisioneros de noche y niebla", según se comprueba en muchos documentos del Tribunal Internacional de Nürnberg.
NOCHE Y NIEBLA pasó a ser entonces el símbolo de un modelo de represión que burla los muros legales que la humanidad ha construido durante siglos para salvaguardar lo más esencial de la dignidad humana y de la justicia en contextos de aguda violencia.
Al buscar un nombre que de alguna manera reflejara la realidad de la represión que se ejerce en Colombia, para ponerlo en las carátulas de esos paquetes macabros de información, que tratan al menos de salvaguardar la memoria de nuestras víctimas y de nuestros sufrimientos, pareció tristemente adecuado el de Noche y Niebla.
Desde la séptima década del siglo XX, el Estado colombiano, con la asesoría impositiva del gobierno de los Estados Unidos, diseñó un modelo de represión para eliminar o desactivar las posiciones políticas e ideológicas que no se ajusten bien al "modelo hemisférico". Dicho modelo consiste en la activación de redes de civiles armados que actúen al margen de todo marco legal, de tal modo que puedan saltarse los límites que el Estado de Derecho le impone a la fuerza pública. Tal modelo que fue copando progresivamente las estadísticas del horror, era ya muy alarmante en los 80s, mucho más en los 90s y completamente desbordado en los comienzos del tercer milenio. Nada lo caracteriza mejor que la sustancia intencional del decreto fascista de Noche y Niebla.
La violencia estilo Noche y Niebla es la que arroja el mayor número de víctimas anuales, cuya suerte permanece en la oscuridad y en la niebla para el ámbito de lo público, como dominada por "fuerzas oscuras" que "la Justicia no puede esclarecer" y que "escapan al poder de control del Estado". Internarse en esas tinieblas y neblinas con pequeñas linternas, es el desafío intelectual y ético a que ha tratado de responder el Banco de Datos, con todas las limitaciones imaginables.
Desde 1996, NOCHE Y NIEBLA organiza la información sistematizada que ofrece, en cuatro
grandes capítulos, a saber:
Violaciones de los Derechos Humanos:
Se agrupan en este primer capítulo los hechos de violencia que afectan alguno de los derechos que conforman el núcleo esencial de la dignidad humana (vida, integridad y libertad), reconocidos en los tratados internacionales de derechos humanos, y que son perpetrados por agentes directos o indirectos del Estado. Las categorías, tipos y criterios de este capítulo, siguen el Derecho Internacional de los Derechos Humanos.
Los hechos que clasifican dentro de este acápite se subdividen según dos criterios fundamentales: los móviles que pueden inducir a los agentes del Estado a perpetrar los hechos, y los derechos o bienes jurídicos protegidos.
Siguiendo los móviles, los hechos se agrupan en tres conjuntos, según el móvil sea:
la persecución política, la intolerancia social, el abuso de autoridad.
Dentro de cada conjunto marcado por un móvil, los hechos se catalogan a su vez de acuerdo al bien jurídico protegido que afectan:
los que atentan contra el bien de la VIDA, como las ejecuciones extrajudiciales, los atentados y las amenazas; los que atentan contra el bien de la INTEGRIDAD, como la tortura, las heridas y la violencia sexual; y los que atentan contra el bien de la LIBERTAD, como la desaparición forzada e involuntaria, la detención arbitraria, la deportación y el desplazamiento forzado.
Infracciones al Derecho Internacional Humanitario:
Contempla este capítulo los hechos de violencia que tienen lugar en el contexto del conflicto armado que vive Colombia, cuando son perpetrados por alguno de los actores armados (de un lado el complejo Estado /Para-Estado, de otro la insurgencia) y constituyen transgresiones a los principios humanitarios codificados en las Convenciones de Ginebra de 1949 y en los Protocolos adicionales de 1977.
Siguiendo las normas del DIH, los hechos se agrupan en esta capítulo según cuatro grandes campos de infracciones:
por empleo de medios ilícitos de guerra (como armas o minas prohibidas);
por empleo de métodos ilícitos de guerra (como la perfidia, los ataques indiscriminados, el desplazamiento forzado, el pillaje, el ataque a misiones médicas, religiosas o humanitarias);
por atacar objetivos ilícitos de guerra (como localidades no defendidas militarmente, zonas neutrales o de sanidad, bienes culturales o religiosos, bienes indispensables para la supervivencia, bienes fundamentales para el medio ambiente, obras que contengan fuerzas peligrosas);
por el trato indigno al ser humano (como el homicidio intencional de personas protegidas, heridas intencionales a personas protegidas, torturas, violencia sexual, uso de seres humanos como escudos, toma de rehenes, reclutamiento de menores, muertes y heridas de no combatientes a consecuencia de combates o de uso de medios o métodos ilícitos).
Hechos de violencia político social:
Este tercer capítulo recoge los hechos violentos e ilícitos que no pueden clasificarse claramente en los dos anteriores capítulos, ya sea porque hay una mayor incertidumbre acerca de sus perpetradores, aunque no acerca de los móviles que estos tuvieron, ya porque el acto mismo no está claramente tipificado en alguno de los órdenes jurídicos mencionados.
Estos hechos se subdividen según dos móviles:
persecución política intolerancia social.
Y dentro de cada conjunto, se agrupan según el bien afectado:
contra la vida (como: asesinatos, atentados y amenazas),
contra la integridad (torturas y heridas),
contra la libertad (secuestros, desapariciones y desplazamientos).
Hay que anotar queen este acápite se registran los secuestros perpetrados por la insurgencia, pues no se ajustan a las categorías jurídicas de los órdenes antes mencionados pero no dejan de ser hechos de violencia que obedecen a estrategias políticas.
Acciones bélicas:
Este último capítulo reseña los hechos de violencia que son considerados legítimos dentro de una confrontación armada, sin que dicha legitimidad les impida producir víctimas fatales. Se registran aquí hechos como: combates, emboscadas, campos minados, bombardeos, bloqueos de vías, incursiones, sabotajes y en general ataques a objetivos militares. Este capítulo registra también los muertos, heridos y retenidos en combate, de ambos polos.
Algunos hechos de violencia reseñados en esta información sistematizada de Noche y Niebla, tienen un doble registro. Se trata solamente de los casos que, al ser perpetrados por agentes directos o indirectos del Estado,
violan simultáneamente las normas del
Derecho Internacional de los Derechos Humanos y las del Derecho Internacional
Humanitario desde el polo infractor estatal - paraestatal.
|
Abogado paraguayo denuncia vigencia del Plan Cóndor
El abogado paraguayo Martín Almada, uno de los responsables del descubrimiento de los "archivos del terror", aseguró que el Plan Cóndor está vigente y que desarrolla su tercera fase.
Almada dijo que, así como en los 70 el articulador del Plan fue Henry Kissinger, hoy es el comandante de las Fuerzas Armadas de Perú, Otto Guibovich.
El jurista paraguayo Martín Almada denunció este jueves la pervivencia en Latinoamérica de una tercera fase del Plan Cóndor de represión de disidentes lanzado en los años 70 y 80, uno de cuyos exponentes, el hijo del dictador Alfredo Stroessner, acaba de retornar a Paraguay con toda impunidad, según subrayó.
"Gustavo Stroessner se mueve impunemente por Asunción, a pesar de su presunta implicación en delitos de lesa humanidad durante el régimen de su padre, Alfredo Stroessner (1954-1989)", explicó en una entrevista con Efe Almada, quien está en Madrid para recibir de la Asociación Pro Derechos Humanos de España una mención honorífica a su labor.
Almada es un renombrado jurista y activista de los derechos humanos en su país, pero es más conocido en América Latina por su papel protagonista en el descubrimiento en 1992 de los "archivos del terror", la base documental de los organismos de seguridad del régimen de Stroessner y de la llamada Operación Cóndor.
Este plan internacional de represión fue instaurado por los principales regímenes dictatoriales latinoamericanos del Cono Sur de América para acabar con la oposición política durante las décadas de los años 70 y 80 del siglo pasado, recurriendo a las torturas y el asesinato de disidentes.
El lema de la Operación Cóndor era que "cada cual se hace cargo de su propia basura", en referencia a la eliminación de los opositores secuestrados en su país de origen.
"Para mí hay tres (operaciones) Cóndores. El precóndor nació en 1966 y se limitaba a la cooperación bilateral. En 1975 se crea la propiamente dicha Operación Cóndor, basada en la cooperación multilateral de las dictaduras sudamericanas. Y hoy día, el actual Plan Cóndor está en manos de la Conferencia de Ejércitos Americanos (CEA)", explicó Almada a Efe.
La CEA es una organización americana que busca intercambiar experiencias en materia de defensa y en ella participan 20 países miembros y cinco observadores.
"En mayo de 1997 un coronel paraguayo, Francisco Ramón Ledesma, le escribe a un coronel ecuatoriano: aquí le mando la lista de los actuales subversivos paraguayos para la lista de subversivos de toda América Latina. Esa lista fue a parar a la CEA", acusó Almada.
El activista señaló que en el pasado la cabeza de la Operación Cóndor no fue el dictador chileno Augusto Pinochet, sino el que fuera secretario de Estado norteamericano durante los años setenta Henry Kissinger.
"Era el número uno. El número dos era Pinochet, Pero la otra cabeza que descubrí en París (a donde marchó Almada tras ser encarcelado y represaliado en Paraguay entre 1974 y 1977) era Hugo Bánzer, el que fuera presidente de Bolivia", refirió.
Ahora, subrayó, "el elemento articulador del Cóndor ya no es Kissinger, Pinochet, Bánzer o Stroessner, En este momento es el comandante de las Fuerzas Armadas del Perú, Otto Guibovich, quien recopila y articula todos los elementos sobre subversión y los entrega en Washington".
El Cóndor "sigue volando" en América Latina, subrayó Almada, quien destacó que el actual presidente de Paraguay, Fernando Lugo, "tiene miedo" a esa operación, pues cree que le podría ocurrir lo que le sucedió al depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya.
Fruto de esa indefensión, señaló Almada, ha sido el reciente retorno a Asunción de Gustavo Stroessner, "con la misma impunidad con la que ha vuelto estos días a Haití ’Baby Doc’", el ex presidente Jean Claude Duvalier."El caso del hijo de Stroessner, que tenía un juicio por estafa al estado paraguayo por cerca de 5.000 millones de dólares, fue sobreseído, pero sigue siendo responsable de delitos contra los derechos humanos".
"Y yo, como defensor de éstos, lo acusó de haber sido el banquero de la Operación Cóndor", afirmó Almada, quien el pasado mes de diciembre presentó ante el juez Arnando Fleitas de su país, una petición de detención y procesamiento del hijo de Stroessner, ex coronel de la Fuerza Aérea que acompañó a su padre a Brasil en su exilio.
Almada denunció que desde que presentara esta demanda ha sido víctima de "presiones, seguimiento y otros tipos de amedrentamiento" en su país, que atribuyó a Stroessner y sus seguidores.
"Yo acuso directamente a Gustavo Stroessner Mora y al senado Goli Stroessner (nieto del dictador) y les responsabilizo de lo que pudiera ocurrirme a mí o a mi familia", subrayó a Efe, antes de adelantar que tiene previsto recabar el apoyo de Amnistía Internacional cuando retorne a Paraguay.
----------------------------------------
Investigación. Los archivos desclasificados en Estados Unidos que condenaron al dictador uruguayo - Ocho "documentos de cargo" contra Juan María Bordaberry
El material desclasificado del National Security Archive enviado a la justicia fue revelado esta semana por Carlos Osorio del Freedom of Information Act (FOIA). El golpe del 73 ocultó la práctica de torturas, Bordaberry estaba en la línea dura del general Cristi, Zelmar y Toba eran "subversivos" y para Juan Carlos Blanco se vivía la "tercera guerra mundial".
Roger Rodríguez |
Ocho documentos desclasificados por el National Security Archive en Washington, se constituyeron en pruebas de cargo para la condena a 30 años de prisión por "atentado a la Constitución" de Juan María Bordaberry, primer dictador latinoamericano enjuiciado por dar un golpe de Estado.
El episodio es destacado por Carlos Osorio, uno de los más importantes desclasificadores del Freedom of Information Act (FOIA), una organización no gubernamental estadounidense que ha procesado cuatro millones de documentos del Departamento de Estado norteamericano.Osorio, quien presentó más de 70 documentos desclasificados ante el Juzgado Penal de 5º turno en Uruguay, destacó esta semana el fallo de la jueza Mariana Motta, quien también adjudicó responsabilidad a Bordaberry en nueve casos de desaparición forzada y dos homicidios políticos.
Asistido por Marianna Enamoneta y Miliette Marcos, Osorio publicó un artículo en la página web del FOIA en el que subraya la importancia de los documentos desclasificados en la histórica causa denunciada por los abogados Hebe Martínez Burlé y Walter De León."Los documentos de Estados Unidos ayudan a los jueces a sobrepasar lo obstáculos de impunidad en Uruguay", sostuvo Osorio, para quien el material desclasificado identifica el rol de Bordaberry en el golpe de 1973, su desdén por las instituciones democráticas y su papel en los crímenes de la dictadura. Golpe de Estado y torturas
El primero de los documentos es un memorándum fechado el 1º de julio de 1973 al segundo de la Embajada norteamericana en Uruguay, Frank Ortiz, expresa su temor de que recientes denuncias de tortura en Paysandú y el golpe de Estado pongan el peligro el apoyo del Congreso de EEUU al programa de asistencia a la policía uruguaya.Ortiz, representante de la Agencia Internacional para el Desarrollo (Usaid), señala que "el último acto del Senado en las tempranas horas del 27 de junio fue votar 16 a 1, para hacer una investigación de las acusaciones de tortura en Paysandú"."Inmediatamente después el Senado fue cerrado ya disuelto por el Presidente Bordaberry", agrega Ortiz, a quien un observador en el exterior le indicó que el golpe sería tanto por no poder conseguir el desafuero del Senador Enrique Erro como para prevenir una investigación sobre torturas en el país.Un segundo documento del propio Frank Ortiz, expresa el 2 de julio que tras la disolución del Parlamento y de la central sindical CNT ("dominada por los comunistas") "los grupos de oposición, cuyos líderes están escondidos, están en estado de shock por lo imprevisto y arrasador de las medidas del gobierno".El artículo del FOIA recuerda que, según Amnistía Internacional y numerosos otros organismos de derechos humanos, entre 1973 y 1976, Uruguay se terminó por convertir en el país con mayor número de encarcelados y torturados per cápita en América Latina."Escuadrones de la muerte"
Un tercer documento desclasificado, con fecha 25 de julio de 1973, y escrito por el asesor en jefe de Seguridad Pública de la Usaid, Charles C. Guzmán, señala la existencia de órdenes gubernamentales para realizar operaciones "especiales", que implicarían a escuadrones de la muerte."Para el 10 de julio, la oficina del jefe de la Policía había recibido órdenes de reintegrarse a las operaciones militares (...) se habían dado órdenes de operaciones coordinadas al mediodía de esa fecha (...) para la una de la tarde del 10 de julio, la Policía de Montevideo recibió nuevas órdenes llamando a un incremento en la coordinación entre las operaciones militares y de la Policía"."Hay indicios de que se trata principalmente de operaciones de recolección de inteligencia y de naturaleza "especial", señala el documento desclasificado por Osorio, quien en su artículo destaca que en "la jerga de contrainsurgencia de las fuerzas de seguridad de los años sesenta y setenta el término "especiales" es una referencia a las actividades de los escuadrones de la muerte.
El propio documento, en su reporte sobre actividades policiales realizadas en los días anteriores, en los que cientos de personas fueron arrestadas, señala que parecería que los "planes del 14 de abril de 1972 estarían siendo reimplementados".El reporte explica que un comando especial, integrado por la Metropolitana, la Republicana y "grupos de apoyo", se instaló en la oficina adjunta a la del jefe de Policía de Montevideo, bajo el mando de un coronel del Ejército, que informa de las acciones al ministro del Interior, Nestor Bolentini. Informe a Henry Kissinger
El cuarto documento de cargo contra Bordaberry, es un informe que el embajador norteamericano Ernest Siracusa envió al Secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger el 2 de noviembre de 1973, en el que hace un balance de los primeros cuatro meses del golpe de Estado."Desde el 27 de junio el gobierno de Bordaberry ha cerrado el Congreso, proscrito la actividad política, impuesto la censura para apagar a la crítica, hecho ilegal a la confederación sindical controlada por los comunistas, suspendido las actividades de la universidad nacional y tiene planes de proscribir a la federación de estudiantes universitarios y grupos afiliados.
La base de poder del gobierno se ha movido hacia las Fuerzas Armadas".El artículo del FOIA agrega que "con respecto a la relación de Bordaberry con los militares, Siracusa observa que "sus características lo hacen sentirse cómodo con los militares, y el debate sin fin sobre si Bordaberry o los militares están tras cualquier medida, generalmente están fuera de foco, pues el que Bordaberry y los militares generalmente están pensando en la misma línea"."Creemos que Bordaberry fue el que inició la movida de cerrar el Congreso.

Así mismo, fue Bordaberry, no los militares, quien esbozó un decreto que se espera vea la luz pronto proscribiendo o disolviendo al Partido Comunista (PCU). Estas y otras medidas, concebidas en términos de patriotismo, moralidad, o en consideraciones más prácticas, han aliado al presidente muy a menudo con los de línea dura como el comandante de la primera división, General Esteban Cristi", explica el informe de Siracusa.En un quinto documento, fechado el 26 de diciembre de 1973, Siracusa da cuenta de una entrevista que mantuvo con Bordaberry, en la que el dictador le dice sobre la instituciones democráticas uruguayas: en cierto sentido (...) estas instituciones, tal como operaban, eran ellas mismas la amenaza real a la democracia en Uruguay".
Zelmar y Toba: subversivos
El sexto documento, es un informe a Kissinger del embajador norteamericano de Buenos Aires, Robert Hill, quien ante una serie de muertes sospechosas de guerrilleros chilenos en Argentina, señala el 14 de agosto de 1975 que ya existe una coordinación represiva entre Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile.Esa coordinación sería confirmada en 1976 por los informes del enlace del FBI, Robert Scherrer, quien informaría sobre la existencia de la Operación Cóndor para la eliminación de los principales líderes de la resistencia a las dictaduras en la región.
En el séptimo documento, fechado el 18 de junio de 1976, un mes después del asesinato de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, el embajador Siracusa cita fuentes argentinas para implicar a los dos legisladores uruguayos en actividades subversivas.Afirma que "Gutiérrez Ruiz es uno de los tres directores del pro cubano diario de extrema izquierda (sic) 'El Debate'" y señala que en 1970 tuvo información del secuestro de diplomáticos por el MLNTupamaros, quien lo secuestró para que se reuniera con el paramilitar Bardecio en 1972.Sobre Zelmar, Siracusa sostiene que las autoridades argentinas "consideraban que Michelini estaba trabajando con la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR) en Argentina, orquestando campañas de propaganda contra Uruguay. La JCR es la coordinación de los grupos terroristas/subversivos de Chile, Argentina, Uruguay y Bolivia", agrega. La "Tercera Guerra Mundial"El octavo documento, fechado el 3 de agosto de 1976, es un análisis que elaboró Harry Shlaudeman, asistente de Henry Kissinger, advierte sobre la represión coordinada de las dictaduras del cono sur por la que ya habían muerto líderes de la oposición de Argentina, Chile, Bolivia, Uruguay, Brasil y Paraguay.
viejos crápulas...
En el material que LA REPUBLICA ya había publicado en agosto de 2002 Shlaudeman explica que "los regímenes militares del Cono Sur" están juntando fuerzas para erradicar la "subversión", que se traduce cada vez más como disidencia no violenta de la izquierda y del centro"."Las fuerzas de seguridad del Cono Sur ahora coordinan estrechamente actividades de inteligencia; operan en los territorios de uno u otro persiguiendo a subversivos; han establecido la Operación Cóndor para localizar y matar a terroristas de la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR) en sus propios países y en Europa...", agrega Shlaudeman concluye que "el problema parte con la definición de 'subversión' (...) que se acerca cada vez más a incluir a casi cualquier persona que se oponga a las políticas gubernamentales... y recuerda que fue el ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay Juan Carlos Blanco el primero en describir la campaña contra los terroristas como la 'Tercera Guerra Mundial'"."La descripción es interesante por dos razones agrega Shlaudeman: justifica medidas feroces y arrasadoras de 'tiempos de guerra' y enfatiza el aspecto internacional e institucional, justificando por lo tanto el ejercicio del poder mas allá de las fronteras nacionales".

1º de julio de 1973. El segundo de la embajada estadounidense, Frank Ortiz, teme que denuncias de tortura en Paysandú y el golpe de Estado hagan peligrar el programa de asistencia a la policía uruguaya.
25 de julio de 1973. Comentario del jefe de Seguridad Pública de la Usaid, Charles Guzman, en el que señala la existencia de órdenes de la dictadura para realizar operaciones "especiales" que implicaban a escucadrones de la muerte
4 de agosto de 1975. El embajador norteamericano en Argentina, Robert Hill informa al secretario de Estado, Henry Kissinger, sobre la coordinación represiva entre Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay.
18 de junio de 1976. Ernest Siracusa señala que Héctor Gutiérrez Ruiz, "uno de los tres directores del pro cubano diario de extrema izquierda (sic) 'El Debate'", tenía contactos con el MLN.
3 de agosto de 1976. Harry Shlaudeman, asesor de Kissinger, dice que los asesinatos del Plan Cóndor se explican en el concepto del canciller Juan Carlos Blanco sobre que se vive la "tercera guerra mundial".
-----------------------------------------------
EL PLAN CONDOR CLAVE PARA COMPRENDER...
TODO SOBRE EL PLAN CONDOR artículo tomado de la BBC de Londres.
Cuando los militares dan el golpe en Argentina en 1976, el Plan Cóndor ya estaba en marcha.A comienzos de la década del 90 se descubren en Paraguay los documentos secretos de la policía política paraguaya.
Pero estos documentos, que ganaron el macabro nombre de "los archivos del terror", no sólo informaban del accionar de esa fuerza, sino que revelaban la coordinación de los gobiernos militares sudamericanos durante las décadas de 1970 y 1980 para perseguir a los opositores políticos. Martín Almada, uno de los abogados paraguayos que descubrió los archivos, explicó a la BBC la naturaleza de la información hallada en Asunción.
"En los archivos secretos se descubrió un documento que tiene el título de 'Reunión de Inteligencia', que yo bauticé como el acta de nacimiento del operativo Cóndor". "Este documento es una síntesis de la reunión en Santiago de Chile a fines de noviembre, comienzos de diciembre de 1975.
Se plasma en los papeles lo que ya se venía actuando en la práctica", sostuvo Almada. Coordinación previa La periodista chilena Patricia Verdugo, autora de los libros "Los Zarpazos del Puma", sobre la Caravana de la Muerte, e "Interferencia Secreta", sobre el golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet, coincide con Almada en que la coordinación entre gobiernos había comenzado antes. "Podemos decir que ya en el año 74, los esbozos de la Operación Cóndor están a la vista".
"En septiembre de 1974 es asesinado en Buenos Aires, el general Carlos Prats, ex comandante en jefe del ejército. Para esa operación, agentes de la DINA chilenos se movilizaron a Buenos Aires y contaron, obviamente, con la colaboración argentina", señala Verdugo
. Para Angélica Prats, hija del ex militar chileno que se había opuesto al golpe militar, el atentado en la capital argentina muestra la coordinación entre servicios de inteligencia. "Nosotros creemos que el asesinato de nuestro padre fue probablemente la primera incursión que hubo en este acuerdo para actuar.
No dudamos de que los servicios chilenos jamás podrían haber actuado sin la aprobación de algún sector de los servicios argentinos", dice. Los objetivos del Cóndor Susana García Iglesias, abogada argentina colaboradora del juez español Baltazar Garzón, describió a la BBC cómo funcionaba la coordinación: "Los opositores políticos eran detenidos en cualquier país y luego, al ser reclamados por las autoridades represivas de cada gobierno, eran trasladados a su país de origen". "Esta colaboración implicaba evidentemente el desconocimiento de las fronteras. Lo digo especialmente porque muchos de ellos en los últimos tiempos, a la hora de ser juzgados, apelan al argumento de la soberanía nacional".
Patricia Verdugo destaca que estas acciones iban más allá de las fronteras sudamericanas. "Vemos en el año '75 que se opera en Italia, al intentar matar a Bernardo Leighton, un alto dirigente del partido Demócrata Cristiano de Chile, que estaba exiliado en Roma". "Y en el año 76 estamos viendo la Operación Cóndor en pleno, cuando actúa la coordinación chileno-paraguaya para poder llevar a los asesinos a Washington y en septiembre matar al ex canciller chileno Orlando Letelier".
Pero Sergio Onofre Jarpa, ex ministro del gobierno de Pinochet, negó a la BBC que los servicios de inteligencia de Chile estuvieran involucrados en estos atentados. "Al que menos le convenía cualquier atentado realizado por agentes terroristas afuera de Chile era al gobierno de Augusto Pinochet, menos en ese momento, porque eso traía problemas internacionales y mucho mayor rechazo, interno y externo, al gobierno militar que mandaba en Chile".
La influencia brasileña
Además de los archivos encontrados en Paraguay, otro de los documentos clave es el que el agente del FBI Robert Scherrer envió desde Buenos Aires a sus superiores en Estados Unidos en septiembre de 1976, que revelaba la existencia del Plan Cóndor. Pero Loyola Guzmán, esposa de un desaparecido boliviano y presidenta de la Organización de Desaparecidos en ese país, insistió a la BBC que la colaboración entre gobiernos militares se remonta a mucho antes.
"Hay un antecedente del plan Cóndor en el asesoramiento que dio la dictadura brasileña a otros países. Hay que recordar que Brasil ya desde 1964 comienza a vivir un régimen dictatorial". "En nuestro caso concreto, Brasil ofreció ayuda y asesoramiento al gobierno militar que había subido al poder el 21 de agosto del '71, liderado por el entonces coronel Hugo Bánzer Suárez. Carlos Tiburcio, vicepresidente de la Organización anti-tortura "Nunca Más" de Brasil, explicó que la presencia brasileña también se hacía sentir en el Chile de Salvador Allende.
"Yo estaba exiliado en Chile y en la época del gobierno de Allende, la represión brasileña ya estaba presente en Santiago", aseguró. "Los que estábamos en Chile teníamos noticia de la presencia de militares y agentes de la represión que filmaban y fotografiaban a los brasileños que participaban de las manifestaciones políticas, para que en el caso de volver a Brasil, pudieran ser detenidos y muertos como algunos lo fueron", recuerda Tiburcio. Inspiración y entrenamiento Jair Krichke, presidente del Movimiento Justicia y Derechos Humanos de Río Grande del Sur, le dijo a la BBC que el gobierno militar brasileño fue más allá de filmaciones y fotografías de exiliados en Chile. "La intervención brasileña fue muy fuerte en Chile.
Como inspiración para el golpe militar y después como entrenamiento de militares chilenos en aspectos tácticos de la represión y en la aplicación de torturas". Pero Brasil no se limitaba a asesorar a otros gobiernos, sino que recibía a agentes de otros países en su territorio para perseguir a opositores políticos, según el exiliado uruguayo Universindo Díaz, detenido y torturado en Porto Alegre. "A mí me llevaron a la sede de la policía secreta y comenzaron a golpearme brutalmente. Me colgaron del techo y me dieron picana mientras me interrogaban.
Los agentes brasileños me pegaban y había agentes uruguayos que me interrogaban". La justicia argentina pidió a comienzos del año pasado información a Brasil, sobre el destino de tres argentinos desaparecidos en ese país. Según los informes de la CONADEP, la comisión argentina que investigó las despariciones durante el gobierno militar, al menos doce argentinos fueron desaparecidos en Brasil.
La colaboración habría sido mutua.
Jair Krichke cree que nueve brasileños desaparecieron en Argentina. Los otros países Según los testimonios, el gobierno militar de Brasil fue el que mostró el camino a los regímenes de facto. Chile fue la sede donde el Plan Cóndor se diseñó.
Por su parte, Argentina fue el país sudamericano donde más desapariciones se produjeron. La CONADEP publicó en su informe de 1984 más de 9.000 casos, pero organismos de derechos humanos sostienen que hubo 30.000. En este esquema, también habrían cumplido una función los otros tres países. Para el abogado paraguayo Martín Almada, su país fue el archivo: "Leyendo los archivos del terror, uno descubre que Paraguay era más o menos como el banco de datos del Plan Cóndor. Por eso están los papeles de Cóndor en Paraguay".
Militantes políticos argentinos exiliados en Paraguay también han señalado que en diferentes ocasiones fueron detenidos en ese país por la policía local, pero terminaron siendo interrogados por agentes de Argentina. Acción efectiva El analista político boliviano Carlos Mesa le dijo a la BBC que la participación de su país fue menor, pero no por eso menos importante. "Bolivia tuvo importancia sobre todo para suministrar tanto a Chile como a Argentina información sobre el movimiento de lo que entonces se llamaba 'subversivos' argentinos y chilenos dentro del territorio boliviano". "Además, el gobierno militar boliviano garantizó que en caso de ser detenidos, estos 'subversivos' serían entregados, como sucedió en algunos casos, a los gobiernos de esos países".
El ex gobernante militar y civil de Bolivia, Hugo Bánzer, ha negado sistemáticamente la existencia del Plan Cóndor. Por su parte, Samuel Blixen, periodista uruguayo que investigó a fondo la alianza militar regional, describió a la BBC la función de su país. "La participación uruguaya consistió fundamentalmente en el traslado de comandos uruguayos a Argentina, que se dedicaron a buscar, secuestrar, torturar y desaparecer a exiliados uruguayos en Argentina". "
A su vez, algunos oficiales argentinos operaron en Uruguay para secuestrar gente en Uruguay y trasladarla a Argentina".
"La particularidad de los militares uruguayos es que estaban a sueldo del ejército argentino", destacó Blixen. Uruguay parece constituir un ejemplo claro de lo efectiva que fue la coordinación entre los militares sudamericanos. Mientras 32 uruguayos desaparecieron en su propio país, más de 150 desaparecieron en Argentina, ocho en Chile y dos en Paraguay.
La larga mano del Plan Cóndor también alcanzó a dos legisladores uruguayos, Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, asesinados en Buenos Aires en 1976.
La documentación hallada ha confirmado que en el marco de este "Acuerdo de Cooperación" se cometieron los asesinatos del líder demócrata cristiano chileno Bernardo Leighton, atacado con su esposa en Roma, del ex ministro chileno Orlando Letelier, del ex presidente de Bolivia, general Juan José Torres, asesinado en Buenos Aires; de los legisladores uruguayos Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, también en Buenos Aires; así como del doctor Agustín Goyburú, dirigente del Movimiento Popular Colorado, de Paraguay, y de cientos de activistas políticos chilenos, argentinos, paraguayos, uruguayos y brasileños.
Sobre la
"OPERACIÓN NOCHE Y NIEBLA"
La contrainteligencia nazi (Ausland Abwehr) estaba de pláceme. A escasos días de la noche buena del año 1941. El Fuehrer Adolf Hitler había decretado una orden que, a juicio de los especialistas "llevaba una innovación básica": el sistema de desapariciones forzadas.
El "Decreto de Noche y Niebla" (Nacht und Nebel Erlass) del "Fuehrer y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas" estipulaba, que los actos de resistencia de la población civil en los países ocupados sólo se castigaran por una corte marcial, cuando: a) había certeza de que se aplicara la pena de muerte y, b) cuando la sentencia se pronunciase dentro de los ocho días posteriores al arresto.
Si no se cumplían esas condiciones, las detenciones debían realizarse durante "la noche y la niebla", para llevar a los acusados clandestinamente a Alemania. "El efecto de disuasión dé estas medidas", explicaba la contrainteligencia nazi, el 2 de febrero de 1942, "radica en que: a) permite la desaparición de los acusados sin dejar rastro y, b) que ninguna información puede ser difundida acerca de su paradero o destino".
El Comandante en Jefe del Ejército Alemán, General Wilhelm Keitel, en un dictamen escrito a cinco días del decreto de Hitler, coincidía con la apreciación de sus colegas y explicaba el efecto psicológico de la "innovación básica" del Führer.
"Una disuasión efectiva y duradera solamente puede lograrse a través de la pena capital o de medidas que dejan a los parientes y al pueblo en un estado de incertidumbre en cuanto al destino del perpetrador. Este es el propósito de transferirlos a Alemania".
En caso de muerte del secuestrado, nadie de su entorno social sería notificado, para, de esta manera, generar la necesaria "incertidumbre acerca del destino de los prisioneros, entre sus parientes y conocidos".
"Por la misma razón, la entrega del cuerpo para su entierro en su lugar de origen, no es aconsejable", observan los autores del documento de la contrainteligencia "porque el lugar del entierro podrá ser utilizado para manifestaciones".
Estaba contento el Comandante en Jefe del ejército, porque el decreto de Hitler cumplía con la metodología de la guerra sucia, propuesta y demandada por la cúpula militar, para acabar con la resistencia en las zonas ocupadas, tal como el mismo Keitel había solicitado en una misiva del 23 de julio de 1941.
"En vista de la gran extensión de las áreas ocupadas en el Este, las fuerzas disponibles para propósitos de seguridad solo serán suficientes, si toda resistencia es castigada, no dentro de un proceso legal de los culpables, sino a través de la diseminación de tal terror (Schrecken)..., que toda disposición de resistencia entre el pueblo, será eliminada".
Estaban contentos los "hombres de armas", porque El Fuehrer había autorizado la clave conceptual, el terror de Estado, para ganar la guerra sucia. Porque en ninguna guerra se vence, si no se desenvuelve sobre la claridad de una doctrina estratégica adecuada, la que, a su vez, ordena las operaciones tácticas del conflicto.
La razón de la felicidad del nazi Keitel hace 62 años, es la razón de los problemas de Bush y su pandilla que están perdiendo la guerra en Irak, porque, con sus limitadas mentes tecnócratas, la enfocaron desde el principio como un problema técnico, cuando toda guerra es, primordialmente, un conflicto cultural y psicológico.
Hoy, a marchas forzadas, los oficiales del Pentágono y de la Central de Inteligencia estadounidense (CIA) están obligados a ver la película de Gillo Pontecorvo, "La Batalla de Argelia", como reveló el The New York Times hace una semana, para tratar de entender al enemigo que pretenden derrotar, cerrando sus lagunas culturales respectivas.
la "Batalla de Argelia"
La arrogancia e incultura militar de la troika Bush-Rumsfeld-Cheney, es tanto más sorprendente, cuanto que "la innovación básica" del Fuehrer y las demás experiencias nazis de terrorismo de Estado habían sido integradas orgánicamente a las prácticas bélicas de las Fuerzas Armadas de Washington, después de la Segunda Guerra Mundial.
Los líderes estadounidenses de 1945 entendieron que el "capital humano nazi" y su know how de la guerra sucia contra movimientos populares, no podía desaprovecharse para las guerras de liberación nacional y populares que se avecinaron. Por eso, cooptaron sistemáticamente a especialistas nazis en terrorismo de Estado, tortura y desapariciones forzadas, para enseñarles a sus propias fuerzas de represión los últimos detalles del "oficio".
El Departamento de Estado, la inteligencia militar y la CIA, instrumentaron cada uno programas específicos que llevaron a los criminales de guerra nazi a Estados Unidos, con tal efecto que, desde los principios de los años cincuenta, hasta 1957, se implementaron programas para todas las agencias de inteligencia de los Estados Unidos, encabezados por la CIA y la inteligencia militar, en Fort Meade, en Maryland, en los cuales adquirieron los conocimientos de la "contrainsurgencia" nazi.
Los discípulos de Hitler diseminaron esos conocimientos y prácticas en sus "territorios ocupados", primero América Latina ---empezando en Guatemala y Haití, para después cubrir todo el subcontinente--- y, después, Indochina.
Sumando las experiencias coloniales de los inventores de los primeros campos de concentración modernos, los ingleses en Africa del Sur, con los sofisticados niveles de tortura alcanzados por los franceses y el respectivo know how de los alemanes, el software de la Unión Europea de la Opresión de los Pueblos cayó en manos de Pinochet y, posteriormente, de los militares de la Pampa Humeda, dando sangrientas demostraciones de la enorme eficiencia del capitalismo moderno europeo.
Hoy día, el neofascismo se ha vuelto de nuevo "presentable" en las democracias de Occidente: con la agresión bélica de Bush y Blair en Irak; con la guerra colonial de Sharon en Palestina; con la apología de Aznar de los fusilamientos franquistas durante la dictadura del "generalísimo", y la cínica rehabilitación de Benito Mussolini, por Berlusconi, quien califica al dictador fascista ----quien mató a más de un millón de africanos y libios--- como un "gobernante benigno".
El Fuehrer ha de estar en algun rincón, riéndose.
Uruguayos desaparecidos en Argentina en 1977
fueron traídos a la fuerza a Uruguay
Documentos desclasificados:
El documento señala la participación de comandos de Inteligencia del Ejército uruguayo en el secuestro de exiliados del GAU, el PCR y el MLN. Se denuncia un nuevo caso de extorsión a una familia a la que le pidieron ocho mil dólares para liberar al secuestrado. Se nombra una lista de 20 uruguayos que coincide con los nombres de otros tantos secuestrados en Argentina en diciembre de 1977 que continúan desaparecidos.
La existencia del "tercer traslado masivo" a Uruguay, en 1978, de compatriotas que fueron secuestrados en Argentina en diciembre de 1977, según había denunciado LA REPUBLICA, fue confirmada ayer por un documento desclasificado del Departamento de Estado estadounidense.
El documento, revelado públicamente en una conferencia de prensa por el abogado Oscar López Goldaracena y un grupo de familiares de las víctimas, está fechado en la embajada de Buenos Aires el 20 de abril de 1978 y fue dirigido a la Secretaría de Defensa estadounidense en Washington D.C.
Allí se menciona la denuncia del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los refugiados (Acnur), que denuncia el traslado de 20 uruguayos exiliados (uno de los nombres se repite) que fueron detenidos en un operativo de Inteligencia del Ejército uruguayo, admitido por las autoridades argentinas.
Los nombres del listado coinciden con los de los uruguayos pertenecientes al GAU, pero también incluye a otros relacionados con el Partido Comunista Revolucionario (PCR) y el Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros, quienes también se encuentran desaparecidos.
Metodología de extorsión
En el material desclasificado se hace referencia a un caso, denunciado por los familiares a Acnur, en el que los represores argentinos y uruguayos se contactaron con la familia del refugiado secuestrado y los extorsionaron por la suma de ocho mil dólares para que el detenido sobreviviera.
El caso confirma la metodología de los traslados clandestinos en la coordinación represiva de las dictaduras e incorpora el ingrediente de la extorsión en la causa del "tercer traslado" que instruye el juez penal de 19º Turno, Luis Charles, y que se encuentra en vista de la fiscal Mir-tha Guianze.
Un caso similar de extorsión se había confirmado en el caso conexo del "segundo vuelo" de Orletti, cuando los represores uruguayos y argentinos le pidieron al Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) dos millones de dólares para liberar al sindicalista gráfico Gerardo Gatti, quien sigue desaparecido.
El detalle de la nueva extorsión mencionada en el documento desclasificado implicaría la confirmación de otra metodología delictiva de los represores uruguayos, quienes también habrían pedido dinero por la vida de las familias de los desaparecidos Adalberto Soba y Alberto Mechoso.
Una "devolución de favores"
El informe secreto que la Embajada de Estados Unidos en Argentina envió a su gobierno también especula con que el traslado masivo de los uruguayos detenidos fue una "devolución de favores" por la entrega del dirigente montonero Oscar De Gregorio, detenido en Uruguay en noviembre de 1977.
El punto fue destacado por el abogado López Goldaracena, quien recordó que De Gregorio había sido detenido en la aduana de Colonia por la Prefectura Nacional Naval, y a partir de entonces la unidad de Fusileros Navales (Fusna) de la Armada uruguaya inició la represión de los GAU en Uruguay.
De Gregorio terminó por ser devuelto ilegalmente a Argentina por una decisión del gobierno dictatorial, que trató el tema en el Consejo de Seguridad Nacional (Cosena) y el Cónclave de Solís. De Gregorio fue trasladado en un helicóptero de la Armada argentina y continúa en calidad de desaparecido.
López Goldaracena sostuvo que la nueva documentación "corrobora un patrón de conducta represivo" que permite concluir que los uruguayos desaparecidos en Argentina en 1977 fueron trasladados clandestinamente a Uruguay, donde hoy continúan desaparecidos. *
El documento desclasificado
Desde: Embajada de EEUU en Buenos Aires
Para: Secretario de Defensa en Washington D.C.
Se informa a la Embajada de EEUU en Brasilia.
Mision de EEUU en Ginebra
Embajada de EEUU en Montevideo.
Cónsul de EEUU en Rio de Janeiro
Asunto: Posible devolución
de Refugiados Uruguayos.
1 - Funcionarios de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugidos (Acnur) han expresado su preocupación a los funcionarios de la Embajada aquí con respecto a la devolución de más de 21 refugiados uruguayos
La Acnur posee información que establece que autoridades argentinas permitieron a Operativos de Inteligencia del Ejército uruguayo a que llevaran adelante operaciones en Buenos Aires a fines de diciembre y enero para arrestar a un número de uruguayos refugiados residentes en Argentina. Los funcionarios de Acnur especulan que las autoridades uruguayas creían que estas personas podrían haber estado conectadas con el Grupo Accionista Unificada (GAU) que habría protagonizado esfuerzos antisubversivos recientes dentro de Uruguay.
2 - En el caso, que fue especialmente indicado por Acnur al Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, se contactó a la familia de un refugiado uruguayo secuestrado y se informó que el pago de U$S 8.000 aseguraría que el miembro capturado de la familia (dos renglones tachados) fuera absuelto de los cargos de subversión a su regreso al Uruguay.
3 - La Acnur está preocupada por la devolución y por el hecho de que las autoridades argentinas permitieran a las Fuerzas de Seguridad uruguayas llevar adelante operaciones en Buenos Aires. Se sospecha que se trata de una devolución de favores al Gobierno uruguayo (GOU) en cambio de la operación en el caso de Oscar Ruben de Gregorio.
4 - La Acnur protestó por un caso similar pero aislado de devolución que tuvo lugar a fines de 1977 a las autoridades argentinas y uruguayas. La protesta tuvo como consecuencia una investigación judicial oficial en Argentina y un acuerdo por parte del Gobierno uruguayo para otorgar, al refugiado (nombre ocultado) que hubiera sido regresado a la fuerza al Uruguay, un permiso para ser asentado como refugiado directamente en Uruguay.
5 - Los siguientes son los nombres de los 21 uruguayos y un brasilero que, según cree Acnur, han sido regresados a la fuerza a Uruguay:
Altua Fernández, Elsa Zulma.
Arce Viera, Gustavo Raúl.
Castro Huerga Martínez, María Antonia.
D'Elía, Yolanda Casco de.
D'Elía Pallares, Julio César.
Dossetti Techeira, Edmundo Sabino.
Martínez, Mario.
O'Neil Velázquez, Heber Edmundo.
Gandara Gastromán, Elba Lucía.
Ríos Casas, Miguel Angel.
Castillo, Ataliva.
Basualdo, Graciela Noemí.
Crochs, Alberto.
(Dos renglones tachados)
Corchs, Helena Lerena de.
Gómez Rosano, Célica.
Goycoechea Camacho, Gustavo Alejandro.
Barrientos, Carolina.
Fontoura, Andrés.
Carneiro de Fontoura, Jubelinho.
Cabezudo, Carlos.
Borelli Catango, Raúl E.
6 - La Embajada agradecería cualquier información acerca de la reaparición o del estado de estas personas.
Documentos desclasificados en
EU desnudan el terrorismo de Estado
Buenos Aires, 27 de junio. Nuevos documentos desclasificados en Estados Unidos indican que 20 refugiados uruguayos en Argentina y un brasileño habrían sido entregados a su país de origen entre finales de 1977 y principios de 1978, en lo que bien pudo ser parte del intercambio de prisioneros entre las dictaduras del Cono Sur, en el esquema de la contrainsurgente Operación Cóndor u otro tipo de accionar ilegal entre ambos países.
Gerardo Gatti
El documento referido está fechado en la embajada de Buenos Aires el 20 de abril de 1978 y dirigido al Departamento de Defensa de Estados Unidos, con copias a la misión de ese país en Ginebra y a las embajadas estadunidenses en Brasilia, Montevideo y Río de Janeiro, simultáneamente.
El asunto tratado está referido a la posible "devolución de refugiados uruguayos", y se asienta además que esta "preocupación fue expresada a la embajada estadunidense en Buenos Aires por la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugidos (ACNUR)"; incluso se habla de "más" de 21 refugiados devueltos.
El ACNUR presentó informaciones sobre el hecho de que las autoridades argentinas permitieron los operativos de inteligencia del ejército de Uruguay "a finales de diciembre y enero para arrestar a uruguayos refugiados en Argentina".
Gerardo Gatti
También se menciona la participación de comandos de inteligencia del ejército uruguayo en el plagio de exiliados del Grupo Accionista Unificado (GAU), el Partido Comunista Revolucionario y el Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros).
En el documento sobresale el tema de la extorsión a los militantes secuestrados y en este caso desaparecidos, como ocurrió con los uruguayos llevados al centro clandestino de detención Automotores Orletti, considerado una de las sedes de la Operación Cóndor en Argentina.
El secuestro y tortura de militantes del Partido por la Victoria del Pueblo tenía además como finalidad para los militares argentinos y uruguayos apoderarse de dinero del grupo político. "Los comandos especiales", al mejor estilo de las mafias, pidieron 2 millones de dólares para liberar al dirigente Gerardo Gatti, hoy desaparecido.
Se ha establecido también que en el temible centro de Orletti se pidió dinero a las familias de los uruguayos secuestrados aquí, Adalberto Soba y Alberto Mechoso, también hasta ahora desaparecidos.
Según el nuevo documento desclasificado, hubo otro caso de extorsión de los militares argentinos y uruguayos, los que pidieron 8 mil dólares a una familia para liberar a uno de los secuestrados entregados entre finales de 1977 y principios de 1978.
rompe4- J.A.Urruzola
De acuerdo con el diario La República de Montevideo, la lista que aparece en el documento coincide con la de 20 uruguayos secuestrados en Argentina en diciembre de 1977, que continúan desaparecidos.
Así la historia del horror sigue entretejiendo sus hilos; hace unos días el abogado uruguayo Oscar López Goldaracena y un grupo de familiares de las víctimas dieron a conocer el documento.
En el documento desclasificado se especula con una supuesta "devolución de favores" ya que Uruguay entregó a Argentina al dirigente montonero Oscar de Gregorio, detenido en Colonia en noviembre de 1977.
Hay otros temas a investigar en este caso y aunque hay tachaduras como en todo documento desclasificado, se da la lista de los nombres de los 21 refugiados ilegalmente entregados.
El nuevo descubrimiento sigue complicando las relaciones entre los organismos humanitarios, familiares de las víctimas y el gobierno del presidente uruguayo Tabaré Vázquez, que ha sufrido una ola de críticas por su reciente discurso de reconciliación nacional durante el último acto por el Nunca Más, al que no asistieron este año diversas organizaciones.
El discurso ha sido rechazado por esos organismos, los familiares y la izquierda más radical del Frente Amplio. Para algunos dirigentes de la central sindical PIT-CNT, como Luis Puig, el mandatario ha "partido de un concepto erróneo al hablar de una guerra entre hermanos. Aquí no hubo una guerra entre uruguayos, sino la imposición del terrorismo de Estado".
La PIT-CNT es parte importante del gobernante Frente Amplio.
El semanario Brecha menciona que estos documentos "confirman las denuncias de los familiares de las víctimas en la ola represiva desencadenada entre diciembre de 1977 y agosto de 1978 por comandos uruguayos coordinados con el ejército y la policía de Argentina".
Por tanto, se considera que el "nunca más como recurso de reconciliación" no solamente aparece como prematuro, sino que además ayuda a la determinación de los mandos militares uruguayos para mantener oculta la documentación oficial que permitiría acceder a la historia completa del terrorismo de Estado".
STELLA CALLONI
"El general y los desaparecidos" - Juan Angel Urruzola
-----------------------------------------------
Marie-Monique Robin realizó este espectacular documental, en el que militares argentinos reconocen haber aplicado durante La Operación Cóndor técnicas de tortura y desaparición importadas de Francia.
La operación Cóndor fue creada por la CIA estadounidense en la era Nixon-Kissinger, con la colaboración de las dictaduras militares latinoamericanas para la eliminación física de toda la izquierda política.
Sostiene mediante entrevistas, imágenes de archivo y documentos, que los franceses formaron a militares de América Latina y Estados Unidos en métodos utilizados Argelia e Indochina.
«Los militares franceses descubrieron que había que sacar información de la población. Esto demandaba la tortura. Luego, a los torturados los hacían desaparecer».
Según la cineasta estos métodos a los cuales se les bautizó como doctrina francesa, fueron exportados después y en Argentina hubo una misión permanente de militares franceses entre 1957 y 1981. Un dato desconocido y que revela el consenso y la cooperación de las más grandes potencias del mundo entre si, es el que asegura que expertos franceses enseñaron también las técnicas de la guerra contrarrevolucionaria a una generación de militares latinoamericanos en la Escuela de las Américas, en Panamá.
La periodista francesa entrevistó a los generales retirados argentinos Ramón Díaz Bessone -con cámara oculta-, Reynaldo Bignone y Albano Harguindeguy. Estos verdugos justificaron en el documental los crímenes cometidos durante el régimen militar, en el que, según organismos de derechos humanos, desaparecieron unas 30 mil personas.
Robin concluyó sus palabras con este agudo señalamiento: «Haciendo esta investigación entendí el peso de la ideología. Lo que tenían en común los militares argentinos, franceses, chilenos y estadounidenses era un anticomunismo feroz»
---------------------------------------------------
Monique Robin asume el papel de una historiadora de derechas y entrevista a genocidas argentinos que abiertamente justifican la tortura y desaparición de opositores políticos.
"El documental Escuadrones de la muerte: la escuela francesa, realizado por la periodista e historiadora francesa Marie-Monique Robin, ..... , describe la participación y colaboración de los militares franceses con las dictaduras sudamericanas en las décadas del ’70 y del ’80, y particularmente con la junta militar argentina"
"...con esta nueva concepción el enemigo podía ser un vecino, un maestro, un peronista o un militante de izquierda que ponía en peligro los valores occidentales. Y para derrotar a ese enemigo escondido, entremezclado en la población, que no tiene uniforme, se necesitaba recabar información en la doctrina o escuela francesa. La inteligencia es fundamental: quien dice inteligencia dice interrogatorio, y entonces tortura (para sacar información) y luego, para deshacerse de los torturados, los hace desaparecer”. Marie-Monique Robin
"–En 1957 llegaron a París los primeros oficiales argentinos para recibir cursos durante dos años en la Escuela de Guerra; entre otros, Alcides López Aufranc. Por entonces, Fidel Castro no estaba en el poder en Cuba, la guerrilla argentina no existía como tal y el Partido Comunista no tenía un peso importante. En ese año, López Aufranc estudió en París, época de la Guerra Fría, cuando no había un enemigo, pero ellos estaban convencidos de que se venía la Tercera Guerra Mundial.
En la película, el general Balza lo explica con claridad cuando se refiere a que los militares argentinos de fines de los ’50 se preparaban para una guerra virtual, ficticia. En la práctica, la llegada de los franceses a la Argentina multiplicó los servicios de inteligencia y la tortura como arma principal de la guerra antisubversiva dentro del concepto de guerra moderna.
Como la población civil es sospechosa, aconsejaron cuadricular el territorio. Es decir que cada general tenía una zona y otras subzonas a cargo de un capitán o un teniente."
Marie-Monique Robin
"La doctrina que la dictadura aplicó en la guerra sucia nació en las selvas de Indochina y las calles escarpadas de Argel. Fue concebida por el ejército francés para sus guerras coloniales e importada por sus discípulos argentinos sin reflexión sobre sus consecuencias. Hasta el concepto de subversión fue importado. Los franceses también instruyeron al ejército de los Estados Unidos, que aplicó las mismas técnicas en Vietnam. Durante la Operación Fénix, 20.000 personas desaparecieron en Saigón."
"1961. El teniente coronel Aussaresses es nombrado en la agregaduría militar en Washington, de la que dependen diez oficiales de enlace. Todos eran veteranos de Argelia. Fueron distribuidos en distintas escuelas militares estadounidenses. Aussaresses fue destinado a Fort Bragg, sede de las fuerzas especiales que intervendrían masivamente en Vietnam.
–¿Qué enseñó allí?
Aussaresses: –Enseñé las condiciones en las que hice un trabajo que no era el normal en una guerra clásica, las técnicas de la Batalla de Argel, arrestos, inteligencia, torturas.
El general John Jons y el coronel Carl Bernard son dos ex alumnos de Aussaresses en Fort Bragg. Veteranos de Vietnam, hoy militan contra el uso de la tortura. Confirman que a principios de la década de 1960 ni habían oído hablar de guerra subversiva.
Aussaresses
General John Jons: –No teníamos ninguna experiencia, por eso hicimos venir instructores de Francia y leímos artículos y libros sobre la experiencia francesa.
Coronel Carl Bernard: –Leímos La guerra moderna, de Trinquier.
Aussaresses, que había trabajado con Trinquier, nos trajo las pruebas de imprenta a Fort Bragg en 1961. Lo leímos en detalle y por desgracia yo fui uno de quienes lo estudió a fondo. A partir de ese libro se concibió la Operación Fénix. Envié el libro a Robert Comer, que trabajaba en la Casa Blanca.
En 1967 ese agente de la CIA fue designado jefe de la oficina en Saigón. Dirigió una unidad de escuadrones de la muerte, acusado de eliminar las redes del Vietcong dentro de la población. Fue una guerra muy sucia, bautizada Operación Fénix.
Coronel Bernard: –Fue una copia de la Batalla de Argel. El resultado fue trágico y estoy usando un eufemismo. Hubo un mínimo de 20.000 personas asesinadas, civiles. Paul Aussaresses nos enseñó en Fort Bragg la importancia capital de la inteligencia en ese tipo de guerra, cómo obtenerla y cómo explotarla. Y nos explicó la tortura. Tomaba un prisionero.
En general lo convencía de hablar. La mayoría hablaba. Pero al que no quería, lo sometía a sufrimientos físicos, sufrimientos mortales que hacían que terminara por hablar. Explicaba que si otro prisionero asistía a la sesión de tortura se convencía de hablar porque sabía que sería el siguiente.
El problema adicional era qué hacer con el prisionero torturado. La respuesta de Aussaresses es que debían ser ejecutados. –¿La mayoría de sus alumnos fueron enviados a Vietnam?
Aussaresses: –Sí, fueron al trabajo, en Vietnam. Volví a encontrar a algunos cuando fui agregado militar en Brasil en 1973. Tuve una relación muy estrecha con los militares brasileños. Era una dictadura militar. Brasil ayudó considerablemente la acción del general Pinochet contra Allende."
MARIE-MONIQUE ROBIN HABLA DE
ESCUADRONES DE LA MUERTE: LA ESCUELA FRANCESA
“Los métodos de Argel se aplicaron aquí”
Según Robin, “la misión militar francesa, compuesta por veteranos de la guerra en Argel, se mantuvo en la Argentina hasta 1981”.
Por Ana Bianco
El documental Escuadrones de la muerte: la escuela francesa, realizado por la periodista e historiadora francesa Marie-Monique Robin, que se estrena mañana en el cine Cosmos (con el auspicio del CELS), describe la participación y colaboración de los militares franceses con las dictaduras sudamericanas en las décadas del ’70 y del ’80, y particularmente con la junta militar argentina. En charla con Página/12, Robin hace memoria: “El Estado Mayor argentino propuso en 1959 un acuerdo para que expertos franceses en la llamada ‘guerra antisubversiva’ dictaran cursos y fueran asesores pagados por el Ejército Argentino.
La misión militar francesa permanente en Buenos Aires, compuesta por veteranos de la guerra colonial en Argel (1954-1962), se mantuvo hasta 1981, con el apoyo de los gobiernos de la Argentina y Francia. Los métodos de la denominada batalla de Argel fueron exportados a la Escuela de Guerra de Buenos Aires, importando la concepción del enemigo interno, que era la base de la doctrina francesa, por su experiencia en la lucha contra un enemigo en un medio urbano: un enemigo interior. Hasta la llegada de los franceses, para los militares argentinos el enemigo provenía del exterior, Chile o Paraguay, pero con esta nueva concepción el enemigo podía ser un vecino, un maestro, un peronista o un militante de izquierda que ponía en peligro los valores occidentales.
Y para derrotar a ese enemigo escondido, entremezclado en la población, que no tiene uniforme, se necesitaba recabar información en la doctrina o escuela francesa. La inteligencia es fundamental: quien dice inteligencia dice interrogatorio, y entonces tortura (para sacar información) y luego, para deshacerse de los torturados, los hace desaparecer”.
Escuadrones de la muerte: la escuela francesa parte de las propias voces de algunos ex combatientes franceses en Indochina y en Argelia, y en ese recorrido prestan testimonio algunos alumnos ejemplares como el ex ministro del Interior de la dictadura Albano Harguindeguy, el ex presidente de facto Reynaldo Bignone, y Manuel Contreras, jefe de la DINA, la policía secreta chilena, entre otros. Se suman a este registro testimonial e histórico los relatos de dos ex cadetes de la Marina encarcelados y dados de baja por denunciar el uso de la tortura, más las historias de algunos sobrevivientes y de Horacio Méndez Carrera, abogado de los desaparecidos franceses en la Argentina, y de María del Rosario Cerruti, una madre de Plaza de Mayo.
–¿En que consistió la participación de los militares franceses durante la última dictadura en la Argentina?
–En 1957 llegaron a París los primeros oficiales argentinos para recibir cursos durante dos años en la Escuela de Guerra; entre otros, Alcides López Aufranc. Por entonces, Fidel Castro no estaba en el poder en Cuba, la guerrilla argentina no existía como tal y el Partido Comunista no tenía un peso importante.
En ese año, López Aufranc estudió en París, época de la Guerra Fría, cuando no había un enemigo, pero ellos estaban convencidos de que se venía la Tercera Guerra Mundial.
En la película, el general Balza lo explica con claridad cuando se refiere a que los militares argentinos de fines de los ’50 se preparaban para una guerra virtual, ficticia. En la práctica, la llegada de los franceses a la Argentina multiplicó los servicios de inteligencia y la tortura como arma principal de la guerra antisubversiva dentro del concepto de guerra moderna. Como la población civil es sospechosa, aconsejaron cuadricular el territorio. Es decir que cada general tenía una zona y otras subzonas a cargo de un capitán o un teniente.
–¿Cuáles son las diferencias en el uso de la técnica militar en Argelia y en la Argentina?
–Bignone lo expresa muy bien en la película cuando dice textualmente: “La orden de batalla de marzo de 1976 es una copia de la batalla de Argel”. Los decretos firmados durante el gobierno de Isabel Perón para aniquilar a la guerrilla del ’75 y los decretos militares que instauraron la dictadura se realizaron con base en los textos franceses. La famosa batalla de Argel se caracterizó por el hecho de que los poderes de la policía fueron delegados al Ejército, y especialmente a los paracaidistas. La policía estaba bajo el control del Ejército, los militares mismos hacían los interrogatorios, la desaparición forzada de personas se implementó en Argelia y dejó un saldo de 3 mil desaparecidos.
–Su película sostiene que los militares argentinos fueron los mejores alumnos de la escuela francesa. ¿Por qué?
–La Argentina es el único país donde hubo una misión militar permanente durante 20 años. En los Estados Unidos, los militares franceses se quedaron dos o tres años. En Brasil dieron cursos puntuales en Manaos.
La presencia en la Argentina se mantuvo durante 20 años sin parar, esto no responde a una casualidad. Existieron lazos entre la extrema derecha francesa y la Argentina desde los años ’30. El integrismo católico francés tuvo un papel muy importante para la exportación de la doctrina francesa, le dio una base ideológica, especialmente a través de la llamada “Ciudad católica”. La Cité catholique fue creada por Jean Ousset, un ex secretario de Charles Maurass, quien fue uno de los líderes de extrema derecha de Francia.
La Cité editaba una revista, Le Verbe, que influyó mucho a los militares durante la guerra de Argel para justificar el uso de la tortura. Al final de los ’50, la Cité catholique se instala en la Argentina, con el mismo nombre y con la misma revista, El Verbo, organiza células dentro del Ejército y alcanza un desarrollo importante durante el gobierno del general Onganía. El hombre clave era el padre Georges Grasset, quien fue confesor personal de Videla y sigue viviendo en la Argentina. Guía espiritual de la OAS (la organización del ejército secreto, que con sus Comandos Delta, escuadrones de la muerte), intentó impedir con las armas la independencia de Argelia.
En el Ejército Argentino existió una corriente ultracatólica integrista que explica por qué la influencia de los franceses fue tan importante. Cuando está en Buenos Aires –Grasset vive en Tucumán 1561 4º 37–, tiene lazos con la congregación de Lefebvre, un obispo integrista francés que fue excomulgado por el Vaticano. La congregación lefrebvista tiene cuatro monasterios en la Argentina, el principal en La Reja. Cuando estuve en La Reja hablé con un cura francés que me dijo: “Para salvarle el alma a un cura comunista, hay que matarlo”.
Me encontré ahí con Luis Roldán, ex subsecretario de Culto de Menem, quien me fue presentado por Dominique Lagneau, el cura director del monasterio, como el “señor Ciudad católica de la Argentina”. La influencia francesa fue teórica, técnica e ideológica. Bruno Genta y Juan Carlos Goyeneche representan esta ideología compartida por los oficiales que iban a tomar el poder en la Argentina 20 años después.
El golpe militar del ’76 fue una preparación lenta que empezó en los años ’50.
–¿Debió usar cámara oculta para algunas secuencias?
–La usé para la entrevista con Bignone. El me recibió con motivo del libro –que editará Sudamericana el próximo año, con el mismo título que el documental– donde me presenté como una historiadora de extrema derecha. No tuve ningún problema ético, estaba frente a un victimario, un violador de los derechos humanos. La prueba está en lo que han hecho y quieren ocultar.
El general Ramón Díaz Bessone debe de estar furioso por lo que grabé, pero luego de dos horas, cuando cree que he dejado de grabar y cambia completamente, se transforma y, relajado, muestra ese otro personaje y dice lo que realmente piensa:
“¿Cómo sacás información, si no torturás, si no apretás?”.
¨ 
|